El proyecto
El encargo era el mismo que el del dúplex anterior: sencillo, eficiente y rentable. El solar no. Los árboles que ya estaban y una configuración incómoda del aparcamiento limitaban dónde podía ir el edificio.
Nunca fue meter dos viviendas en la parcela. Fue encontrar el equilibrio entre el edificio, los accesos, las áreas de maniobra y los árboles que había que conservar. Repasamos las alternativas con el cliente y llevamos la elegida a los equipos de arquitectura e ingeniería.
Los árboles acabaron formando parte de la estrategia en vez de ser un obstáculo: sombra, privacidad y carácter en un solar que al principio parecía limitar lo que se podía hacer con él.
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